EL SECRETO MEJOR GUARDADO DEL CRISTIANISMO

 

David Armstrong 

La Iglesia cristiana ha existido durante casi 2000 años y el número de aquellos que se denominan a si mismos cristianos en nuestros días supera los mil millones.

Para mi asombro, una de las enseñanzas más importantes de la Biblia, enseñada claramente  por Jesús y sus Apóstoles, es desconocida por muchos que profesan ser cristianos. Lo que me parece más preocupante es que si esta verdad es ignorada, el resultado será desastroso. Es literalmente una cuestión de vida o muerte; de cielo o de infierno.

El tema central de la Biblia, y de la mayoría de las religiones, es ¿cómo puede una persona encontrar el favor de Dios y recibir la vida eterna? La Biblia nos dice que Dios nos creó para tener comunión con Él y Él ha preparado un lugar maravilloso para que vivamos con Él para siempre. (Juan 14:2, 3)

¿Qué tan a menudo es mal entendido lo que Dios exige de nosotros para participar de la vida eterna con Él? ¿Cómo puede una persona saber a ciencia cierta que él o ella es aceptable a Dios y va al cielo?

Aunque hay miles de religiones en el mundo, sólo hay dos proposiciones básicas que se nos presentan con respecto a cómo una persona encuentra el favor de Dios y recibe la vida eterna. Una proposición es maravillosamente simple y garantizada por Dios mismo, la otra proposición es fatalmente defectuosa y colapsa bajo su propio peso. Lamentablemente, la mayoría de la gente con la que he hablado acerca de la vida eterna se suscribe a la segunda proposición.

Al mirar más de cerca cada propuesta, espero que se vea que no sólo son opuestas y contradictorias, sino mutuamente excluyentes. En pocas palabras, estamos hablando de dos enfoques para encontrar a Dios y llegar al cielo, vamos a llamarles  “gracia” y “obras”.

 La gracia significa “un favor inmerecido”. La gracia es obtener algo que no nos merecemos. Mi profesor de latín en la escuela preparatoria me dijo que estaba recibiendo una "D" en su clase y que era a causa de su “gracia”. Realmente merecía una "F", pero ella tuvo la gentileza de darme una "D" para que me pudiera graduar.

Por el contrario, “obras” es la idea de que yo soy capaz de hacerlo por mi mismo. La persona que depende de sus propias obras para llegar al cielo siente que tiene suficientes meritos por si solo para llegar al cielo sin ninguna ayuda externa. Esto es definitivamente una distinción que muchas personas no reconocen. Al parecer, no entienden lo que es “gracia’ y llegan a depender de sus propias obras como único recurso. Según la Biblia, los resultados son desastrosos. Proverbios 14:12 dice: "Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte”.

Examinemos más de cerca el punto de vista que una persona que piensa que puede ser salvo por sus obras. La idea básica es que el hombre, por sus propios esfuerzos y acciones, puede hacerse aceptable delante de Dios y por lo tanto ganarse el cielo de ese modo. Varios sistemas de buena conducta y esfuerzos humanos han sido sugeridos, tales como el guardar los Diez Mandamientos, la observación de rituales tales como el bautismo y la comunión, el rezo de largas oraciones, el seguir la Regla de Oro, hacer donaciones a obras de caridad, ser miembro de una iglesia, etc. Incluso, actos de terrorismo han sido cometidos en el nombre de Dios con el propósito de ganarse un lugar en el cielo.

La mayoría de las personas que se suscriben al sistema de obras como vehículo para ganar el cielo piensa que son buenas personas, o al menos superiores a la media. (Creo que este punto de vista acerca de nuestra superioridad, recibe el apoyo de los medios de comunicación de los dictadores asesinos, asesinos en serie, y abusadores de niños que hacen que el resto de nosotros nos veamos como mejores de lo que somos.) El enfoque que enseña agradar a Dios por medio de nuestras obras es atractivo a la lógica humana, porque en nuestras vidas por lo general experimentamos las recompensas y el  cumplimiento de nuestros objetivos a través del trabajo duro y la disciplina. Si tenemos éxito en los negocios, es probable que sea el resultado de la preparación, muchas horas de trabajo, y el esfuerzo extra. Si nos convertimos en atletas famosos, la gente reconocerá que ganamos nuestra reputación a través del sudor, el compromiso, y esforzándonos hasta nuestros límites. Nuestros logros académicos son el resultado de largas horas de estudio, concentración, y auto-disciplina. Esta es la forma en que nuestras vidas se desarrollan. Somos recompensados por el buen comportamiento, por nuestro rendimiento, y por jugar el juego de acuerdo a sus reglas. Cuando esta misma lógica se aplica a nuestra relación con Dios y la vida eterna, no funciona. Según la Biblia, la máxima autoridad en asuntos espirituales, el sistema basado en nuestras “buenas obras” tiene varias fallas fatales.

En primer lugar, ignora el problema del pecado del hombre. Todos pecamos cientos de veces en palabras, pensamientos, y obras. Pecamos cuando rompemos la ley de Dios, pero también pecamos cuando no hacemos lo que debemos. Romanos 3:23 dice, "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios." Adán perdió su lugar en el paraíso y nos llevó a todos a la ruina espiritual habiendo cometido solamente un pecado (Romanos 5:12). "Porque la paga del pecado es muerte..." Romanos 6:23

En segundo lugar, el sistema basado en “buenas obras” hace caso omiso de la Justicia de Dios. Dios no acepta nuestras buenas obras, ya sea como compensación por el pecado o como entrada en el cielo. "…y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia… (Isaías 64:6). Dios es, sencillamente, perfecto, y no puede aceptar nuestros defectuosos esfuerzos o tolerar ningún pecado en Su presencia. (Salmo 4:5)

En tercer lugar, el sistema basado en “buenas obras” hace caso omiso de la muerte de Jesucristo, el acontecimiento más importante en la historia. Si puedo ser agradable a Dios y entrar en Su cielo siendo bueno y haciendo lo mejor que pueda, ¿por qué Jesús tuvo que morir?

Si Dios va a pesar simplemente mis buenas acciones en contra de mis pecados, parece que Cristo pasó innecesariamente por esa terrible experiencia en la cruz.    

Tal vez la razón más importante por la que el sistema basado en “buenas obras”  no funciona se relaciona a la cuestión de la gloria de Dios. El universo, nuestra tierra, y la raza humana fueron creados para glorificar a Dios; para mostrar lo grande que realmente es. Todo el plan de Dios de salvar a la gente y llevarlos al cielo está diseñado para dar la gloria a Dios (el reconocimiento, el crédito, la apreciación) que sólo Él merece. Si yo pudiera ir al cielo basado en mis propias “buenas obras” y mis propios esfuerzos, la gloria resultante sería mía.  Sería un logro increíble, algo de lo que me podría jactar. Efesios 2:9 dice que la salvación es "no por obras para que nadie se gloríe". Si el sistema basado en “buenas obras” funcionase, la gloria sería del hombre, no de Dios.

El secreto mejor guardado en el cristianismo es que la vida eterna, ir al cielo para estar con Dios para siempre, es algo totalmente gratuito, es un don (un regalo), no una recompensa. Una recompensa es algo ganado a través de obras, esfuerzos, o rendimiento. Ya hemos demostrado por medio de  Las Escrituras que nuestros mejores esfuerzos y comportamiento no nos pueden ganar la salvación porque son imperfectos delante de Dios. Por otra parte, existe el problema de nuestro pecado, que un Dios santo no puede ignorar ni pasará por alto.

La Biblia nos dice en repetidas ocasiones que la vida eterna es un don gratuito (regalo) que recibimos cuando colocamos nuestra confianza (fe) en la persona y obra de Cristo. La persona es Dios en carne humana; Su muerte, sepultura y resurrección. La vida eterna ni se gana ni se merece. Esto es completamente opuesto al sistema basado en obras, en el cual el hombre supuestamente recibe la vida eterna como recompensa por su conducta o mérito personal. El don de la vida eterna es ofrecido gratuitamente por Dios a causa de su amor por nosotros. Esto es lo que la Biblia llama la “gracia”. La gracia nos da lo que no nos merecemos (el cielo), porque Dios quiere evitar que recibamos lo que realmente merecemos (el infierno).

Es cierto que la “gracia” no es bien recibida por aquellas personas que han experimentado el éxito y la recompensa en esta vida como resultado del arduo trabajo, el estudio diligente, o la autodisciplina. En la Biblia hay una palabra que a menudo es mal interpretada; el arrepentimiento. El arrepentimiento es un cambio completo de la mente. Muchos de ustedes que han encontrado el éxito y la recompensa en esta vida, deben experimentar un cambio de mentalidad para poder apreciar la gracia de Dios. Debes pasar de la mentalidad de las “obras” (que podría haber funcionado bien para ti en esta vida) a la mentalidad de la “gracia” que es absolutamente esencial si vas a recibir el regalo de la vida eterna de parte de Dios.

La mentalidad de la “gracia” es un reconocimiento de nuestra verdadera condición delante de Dios; la bancarrota espiritual. No recibimos crédito por nuestras buenas obras ya que ellas son deficientes cuando se ven a través de los ojos de un Dios perfecto. Él ve nuestros motivos egoístas que a menudo  ocultamos a los demás e incluso a nosotros mismos. El gran apóstol Pablo, autor de casi la mitad de los libros del Nuevo Testamento, escribió de su experiencia cuando se dio cuenta de la inutilidad de sus propios logros, "Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;” (Filipenses 3:7-9).

El otro factor que contribuye a nuestra bancarrota espiritual es nuestra deuda de pecado. Puedes ser una persona bastante buena de acuerdo a los parámetros  humanos, pero supongamos que pecas sólo tres veces al día. Dices una mentira, robas algunas tonterías en el trabajo, y estás celoso del éxito financiero de alguna persona. Eso equivale a más de mil pecados por año. Si tienes cuarenta años de edad, ¡estás en deuda con Dios por un total de 40.000 pecados! Eso es lo que quiero decir con la frase “bancarrota espiritual”.

Por eso la vida eterna tiene que ser un regalo. Nadie la merece. Ninguno de nosotros posee las cualidades necesarias de la perfección absoluta, y no somos capaces de escapar de las consecuencias de nuestros pecados.

Si entiendes lo que estoy diciendo, es posible que hayas llegado a la conclusión de que nadie va a ir al cielo. Si tal cosa dependiera de nuestras “obras” y nuestro comportamiento esto sería absolutamente correcto. Pero ahí es donde la “gracia” viene a nuestro rescate.

Dios reconoció nuestra condición indefensa; que estábamos en bancarrota espiritual aun antes de haber nacido. Su amor sin límites le llevó a idear una solución. El versículo más conocido en la Biblia lo dice así: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16) En virtud de la “gracia”, la muerte y resurrección de Jesús (aparentemente innecesarios en el sistema de obras), se convierte en el punto central de nuestra salvación. Cuando Jesucristo murió en la cruz, El tomó nuestro lugar pagando el castigo por nuestros pecados. Jesús era realmente Dios y por lo tanto totalmente libre de pecado. Ya que Cristo no tenía pecados, Él tomó nuestros pecados sobre Sí mismo. Cualquier otro pecado que hayamos cometido o podamos cometer, fue puesto sobre Jesús y juzgado. La justicia de Dios está satisfecha porque la pena fue pagada por Jesús. Esto cancela todas las deudas (pecados) que de otra manera se mantendrían en nuestra contra. "Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que era hostil hacia nosotros, y Él lo ha quitado, clavándola en la cruz." Col. 2:13-14.

El perdón del pecado de todo hombre significa que todos los hombres son salvables. Independientemente de lo que has hecho, el don gratuito de Dios de la vida eterna está disponible si lo recibes. La única manera de recibir la vida eterna es por la fe. La fe es el único medio de apropiación que es coherente con la “gracia”. No puedes recibir la vida eterna por medio del bautismo, la comunión, la  membresía en una iglesia, la superación personal, o el guardar los Diez Mandamientos. Estas son las cosas que puedes hacer y de las cuales te puedes jactar. Efesios 2:8, 9 dice: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."

Fe es el depender de otra persona, confiando en su capacidad de hacer algo que no podemos hacer por nosotros mismos. Es como permitir que un cirujano tome mi vida en sus manos y abra mi cuerpo para realizar una operación.

Cuando crees en Jesucristo, confías en Su muerte como pago completo por tus pecados. Dios te da la justicia que necesitas tener para ser Su hijo y entrar en el cielo. Esta justicia te hace totalmente aceptable delante de Dios. Piensa en ello como un gran intercambio en el cual Cristo llevó tus pecados y te dio Su justicia. "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2 Cor. 5:21

¿Recuerdas lo que dije acerca de la gloria de Dios? Dios nos creó y nos salva para traer gloria a Sí mismo, para demostrar cuán amoroso, bondadoso, y misericordioso es. La salvación por “gracia” mediante la fe da a Dios toda la gloria. Él hizo la “obra”, ¡El se lleva el crédito!

¿Ves ahora la diferencia entre las obras y la gracia?

De acuerdo al sistema basado en “obras”, el hombre hace cosas buenas y supuestamente Dios las acepta y el hombre se lleva el crédito (gloria). Martín Lutero llamó a esto "la herejía más abominable y perniciosa conocida por los hombres."

 

Bajo la “gracia”, el hombre se enfrenta a la realidad de que no tiene nada en sí mismo para justificar pasar la eternidad en un lugar perfecto con un Dios perfecto por lo que se arroja a la misericordia de Dios para recibir el perdón basado en la muerte de Cristo.

También podríamos describir los dos sistemas como la religión del "NO" y la religión de la "consumación". En la religión del "NO", hago obras y dependo de mí mismo y de mis imperfectos esfuerzos. En la religión de la "consumación", soy salvo por la gracia de Dios, y me apoyo en lo que ha sido terminado por el perfecto Hijo de Dios. ¿Recuerdas sus últimas palabras en la cruz, escritas en Juan 19:30? "¡Consumado es!"

No hay manera alguna de combinar estos sistemas. Son mutuamente excluyentes. "Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.”

Si tienes que obrar para ser salvo, entonces no es realmente un regalo. Bajo el sistema basado en obras, eres tu propio salvador y te arriesgas con la esperanza de que de alguna manera has hecho lo suficiente para ganar tu salvación. Bajo la gracia, aceptas el regalo gratuito de Dios y confías en la persona perfecta (Jesucristo) que hizo una obra perfecta (su muerte como sacrificio substituto en la cruz) para salvarte. La resurrección de Cristo demuestra que Su muerte fue suficiente y aceptable a Dios.

 
Una prueba útil para determinar si estás confiando en la gracia o en las obras es  responder a esta pregunta con honestidad: Imagina que vas a morir esta noche, ¿Estarías delante de Dios? Y cuando Él te pregunte: "¿Por qué debo dejarte entrar al cielo?" ¿Qué le dirías?

Si tu respuesta contiene referencias a lo que eres, lo bueno que eres, lo que has hecho, o  a que iglesia asistes, estás en la categoría de los que pretender ganar el cielo por medio de sus obras. Dios dice claramente que Él va a rechazar nuestras obras. "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,” (Tito 3:5).

La respuesta correcta a la pregunta, "¿por qué debo dejarte entrar al cielo?" Sería "Jesús murió por mí y estoy confiando en Él solamente."

Otra prueba es la prueba de fiabilidad. ¿Sabes con seguridad que irás al cielo cuando mueras? ¿Estás seguro de que eres aceptable a Dios y posees la vida eterna? Si estás confiando en tus obras, sería presuntuoso y arrogante sentirte  seguro en ti mismo. Si confías en Jesucristo, esa confianza está justificada, ya que dependes de lo que El hizo, su muerte y resurrección. Esto por cierto es el evento más documentado en la historia.

 

Preguntas Frecuentes:

P: ¿Si la salvación es gratis y aparte de las obras, por qué molestarse en llevar una buena vida?

R: Como hemos visto en Efesios 2:9, la salvación es  "…el don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe" Si lees el versículo 10, continúa, "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” .  En otras palabras, el propósito de Dios en nuestra salvación es que el permitirnos hacer las obras que son agradables a Dios. Alguien ha dicho, "Las buenas obras son el fruto de la salvación, no la raíz.” Es decir, las buenas obras no son la causa de la salvación, sino que son el efecto. Además, Dios disciplina al creyente que vive en desobediencia a Dios (Hebreos 12:6, Salmo 89:32)

P: ¿No seré salvo si soy miembro de la Iglesia correcta?

R: Cuando hago la pregunta anterior acerca de estar parado delante de Dios, a veces tengo una respuesta como, "Bueno, soy católica, o luterana, o tengo padres piadosos" Lo siento, eso no es suficiente. No te puedes ocultar detrás de tu iglesia o tu familia. Dios nos juzgará como individuos, no como familias o grupos. Romanos 14:12 dice: "De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.”


P: ¿Qué pasa con el bautismo? ¿No es un requisito para la salvación?

R: En los tiempos bíblicos las personas eran bautizadas en agua después de creer en Cristo. Al igual que las buenas obras, el bautismo sigue a la salvación. En ninguna parte de Las Escrituras dice que uno se pierde si no está bautizado. Dice en varias ocasiones, sin embargo, que el hombre se perderá si no cree en Cristo. (Marcos 16:16, Juan 3:18,36) La historia del ladrón en la cruz muestra que uno se salva sin el bautismo, Jesús le dijo: "Hoy estarás conmigo en el paraíso." El ladrón murió ese mismo día y nunca fue bautizado.

P: ¿Qué pasa con las personas que nunca han oído hablar de Jesús?

R: La Biblia responde a esto en principio y por medio de ilustraciones. Dios dice en Jeremías 29:13: "y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” Hechos 17:27 transmite la misma idea, "para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.” El Salmo 27 describe cómo la creación demuestra a los hombres verdades acerca de Dios y que Su mensaje ha sido transmitido  "hasta los confines de la tierra." Romanos 1:18 dice que las personas que no responden a estos mensajes divinos "no tienen excusa." En Las Escrituras vemos como Dios se esforzó para llevar el evangelio a individuos enfrascados en Su búsqueda (Hechos 8:26-29, 10:1-6, 16:9-10)


P: ¿No hay otras formas de llegar al cielo fuera de Jesús? ¿Qué pasa con Mahoma, Buda o Confucio?

R: La mayoría de las religiones reconocen que el hombre está separado de Dios. Esta separación se debe a la enorme diferencia moral entre la santidad de Dios y la naturaleza pecaminosa del hombre. Sólo Cristo ofrece una solución aceptable para nuestro problema del pecado. El pecado debe ser castigado. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento enseñan que el castigo por romper la ley de Dios es la muerte. La muerte de Jesús fue única porque pagó la pena. Jesús es el hombre-Dios y por lo tanto sin pecado. Ya que Él no tenía pecado, podía tomar nuestros pecados sobre Sí mismo y morir como nuestro sustituto. Su resurrección de entre los muertos es prueba de que Dios el Padre aceptó Su pago por nuestros pecados. Ninguna otra persona en la historia fue perfecta (sin pecado). Ninguna otra persona murió por nuestros pecados. Ninguna otra persona se levantó de entre los muertos.

P: ¿Qué me dice del purgatorio?

R: El purgatorio es definido como el lugar donde los que han muerto en estado de gracia son sometidos a un tormento limitado para expiar sus pecados. El purgatorio es un término hallado en el catecismo católico y nunca aparece en la Biblia, inclusive ni aun el concepto se expresa. Se hace referencia a la oración por los muertos en el segundo libro apócrifo de los Macabeos, pero la mayoría de los cristianos y todos los judíos no aceptan estos libros como parte de la Biblia. No es una buena idea basar una creencia en un origen cuestionable. Lo que me parece tan preocupante sobre la enseñanza del purgatorio es que directamente contradice la enseñanza clara e importante de la Biblia con respecto a la obra terminada de Cristo. Jesús mismo afirmó que el pago de nuestra deuda por el pecado había sido "Consumado…”. (Juan 19:30). Hebreos 10 hace hincapié en que la muerte de Cristo fue "una vez por todas" y "para siempre". Sugerir que el sufrimiento de Jesús no fue suficiente para pagar por todos los pecados de todos los tiempos niega la propiciación; la doctrina de que la ira de Dios hacia el pecado fue satisfecha por completo en la cruz. (I Juan 4:10, Isaías 53:11)

P: ¿Qué me dice de la frase "la fe sin obras es muerta" en Santiago 2:17?

R: La idea básica es que si una persona tiene fe verdadera; la fe que justifica y salva, esta será mostrada a los demás por sus obras. No podemos ver la fe de una persona, pero podemos ver sus resultados. Todo verdadero hijo de Dios, experimentará un cambio de vida. Santiago ilustra el principio de que la fe salvadora siempre se manifiesta por las buenas obras. Usando las vidas de Abraham y Rahab, Santiago muestra que en algún momento, después de recibir la salvación, demostraron su fe a los demás por medio de sus obras.



P: ¿Por qué le dijo Jesús al joven rico que era necesario guardar los mandamientos para recibir la vida eterna? (Lucas 18:7-23)

R: El hombre joven se acercó a Jesús con la presuposición de que él podría hacer algo para ser salvo (Juan 6:28-29). Jesús dirigió su atención a los mandamientos, una norma que todo el mundo ha violado (ver Santiago 2:10). Jesús demostró que el joven había roto el mandamiento de "ama a tu prójimo como a ti mismo" porque no estaba dispuesto a vender sus posesiones para ayudar a los pobres. El joven rehusó admitir que era un pecador y se negó a      creer el mensaje de Jesús.

Por favor, no creas solamente mis palabras. Tu fe no puede descansar en las palabras de un hombre. Te animo a tomar el tiempo para examinar los pasajes bíblicos que hablan de estos temas y sacar tus propias conclusiones. Aquí está una lista de algunos versos que te ayudarán a empezar:

¿Por qué hacer buenas obras, guardar los mandamientos de la ley, no nos  salva?

Romanos 3:20, 28 “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.”

Romanos 4:5 “mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.”

Gálatas 2:16 “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”

Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,”

La salvación, que incluye el perdón, la gracia de Dios, e ir al cielo cuando se muere, es un regalo gratuito por la gracia de Dios.

Romanos 3:24 “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,”

Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;”

Apocalipsis 22:17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

La gravedad del pecado del hombre:

Ezequiel 18:4 “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.”

Romanos 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

Romanos 6:23  “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Nuestra bancarrota espiritual:

 

Salmo 52:2,3 “Agravios maquina tu lengua; Como navaja afilada hace engaño.

Amaste el mal más que el bien, La mentira más que la verdad.”


Romanos 5:5, 8 “y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Romanos 8:8 “Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.”

Jesús murió por nosotros:

I Corintios 15:3-4 “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;”

 

Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

I Pedro 3:18 “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;”

 

Creer en Jesucristo es la única condición para la salvación:

Juan 1:12  “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”

Juan 3:18  “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”


Juan 6:47 “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.”


Hechos 16:31 “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”


Jesucristo era Dios en carne humana:

Isaías 9:6 “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

 

Juan 1:1 “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”

Juan 10:30 “Yo y el Padre uno somos.”

Juan 20:28 “Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!”


Colosenses 2:9 “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,”


Gracias por tu tiempo. Espero que hayas entendido este mensaje. Es mi oración que pongas tu confianza solamente en la persona y obra de Jesucristo, sin contar con tus “buenas obras”. Si lo has hecho, desde este momento tienes la vida eterna. 1 Juan 5:11-13 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”


Me puedes ayudar con comentarios y correcciones. Doy la bienvenida a preguntas adicionales. Por favor, siéntete en libertad de enviar tu e-mail a:

dave@goodnewsbible.net.
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Derechos de Autor de  David Armstrong, 2011. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo.Listen

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