EL SECRETO MEJOR GUARDADO DEL CRISTIANISMO
David Armstrong
La Iglesia cristiana ha existido durante casi 2000 años y el número de
aquellos que se denominan a si mismos cristianos en nuestros días supera los mil
millones.
Para mi asombro, una de las enseñanzas más importantes de la Biblia,
enseñada claramente por Jesús y sus Apóstoles, es desconocida por muchos que
profesan ser cristianos. Lo que me parece más preocupante es que si esta verdad
es ignorada, el resultado será desastroso. Es literalmente una cuestión de vida
o muerte; de cielo o de infierno.
El tema central de la Biblia, y de la mayoría de las religiones, es ¿cómo
puede una persona encontrar el favor de Dios y recibir la vida eterna? La Biblia
nos dice que Dios nos creó para tener comunión con Él y Él ha preparado un lugar
maravilloso para que vivamos con Él para siempre. (Juan 14:2, 3)
¿Qué tan a menudo es mal entendido lo que Dios exige de nosotros para participar
de la vida eterna con Él? ¿Cómo puede una persona saber a ciencia cierta que él
o ella es aceptable a Dios y va al cielo?
Aunque hay miles de religiones en el mundo, sólo hay dos proposiciones básicas
que se nos presentan con respecto a cómo una persona encuentra el favor de Dios
y recibe la vida eterna. Una proposición es maravillosamente simple y
garantizada por Dios mismo, la otra proposición es fatalmente defectuosa y
colapsa bajo su propio peso. Lamentablemente, la mayoría de la gente con la que
he hablado acerca de la vida eterna se suscribe a la segunda proposición.
Al mirar más de cerca cada propuesta, espero que se vea que no sólo son opuestas
y contradictorias, sino mutuamente excluyentes. En pocas palabras, estamos
hablando de dos enfoques para encontrar a Dios y llegar al cielo, vamos a
llamarles “gracia” y “obras”.
La gracia significa “un favor inmerecido”. La gracia es obtener algo que no nos
merecemos. Mi profesor de latín en la escuela preparatoria me dijo que estaba
recibiendo una "D" en su clase y que era a causa de su “gracia”. Realmente
merecía una "F", pero ella tuvo la gentileza de darme una "D" para que me
pudiera graduar.
Por el contrario, “obras” es la idea de que yo soy capaz de hacerlo por mi
mismo. La persona que depende de sus propias obras para llegar al cielo siente
que tiene suficientes meritos por si solo para llegar al cielo sin ninguna ayuda
externa. Esto es definitivamente una distinción que muchas personas no
reconocen. Al parecer, no entienden lo que es “gracia’ y llegan a depender de
sus propias obras como único recurso. Según la Biblia, los resultados son
desastrosos. Proverbios 14:12 dice: "Hay camino que al hombre le parece derecho;
Pero su fin es camino de muerte”.
Examinemos más de cerca el punto de vista que una persona que piensa que puede
ser salvo por sus obras. La idea básica es que el hombre, por sus propios
esfuerzos y acciones, puede hacerse aceptable delante de Dios y por lo tanto
ganarse el cielo de ese modo. Varios sistemas de buena conducta y esfuerzos
humanos han sido sugeridos, tales como el guardar los Diez Mandamientos, la
observación de rituales tales como el bautismo y la comunión, el rezo de largas
oraciones, el seguir la Regla de Oro, hacer donaciones a obras de caridad, ser
miembro de una iglesia, etc. Incluso, actos de terrorismo han sido cometidos en
el nombre de Dios con el propósito de ganarse un lugar en el cielo.
La mayoría de las personas que se suscriben al sistema de obras como vehículo
para ganar el cielo piensa que son buenas personas, o al menos superiores a la
media. (Creo que este punto de vista acerca de nuestra superioridad, recibe el
apoyo de los medios de comunicación de los dictadores asesinos, asesinos en
serie, y abusadores de niños que hacen que el resto de nosotros nos veamos como
mejores de lo que somos.) El enfoque que enseña agradar a Dios por medio de
nuestras obras es atractivo a la lógica humana, porque en nuestras vidas por lo
general experimentamos las recompensas y el cumplimiento de nuestros objetivos
a través del trabajo duro y la disciplina. Si tenemos éxito en los negocios, es
probable que sea el resultado de la preparación, muchas horas de trabajo, y el
esfuerzo extra. Si nos convertimos en atletas famosos, la gente reconocerá que
ganamos nuestra reputación a través del sudor, el compromiso, y esforzándonos
hasta nuestros límites. Nuestros logros académicos son el resultado de largas
horas de estudio, concentración, y auto-disciplina. Esta es la forma en que
nuestras vidas se desarrollan. Somos recompensados por el buen comportamiento,
por nuestro rendimiento, y por jugar el juego de acuerdo a sus reglas. Cuando
esta misma lógica se aplica a nuestra relación con Dios y la vida eterna, no
funciona. Según la Biblia, la máxima autoridad en asuntos espirituales, el
sistema basado en nuestras “buenas obras” tiene varias fallas fatales.
En primer lugar, ignora el problema del pecado del hombre. Todos pecamos cientos
de veces en palabras, pensamientos, y obras. Pecamos cuando rompemos la ley de
Dios, pero también pecamos cuando no hacemos lo que debemos. Romanos 3:23 dice,
"Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios." Adán perdió
su lugar en el paraíso y nos llevó a todos a la ruina espiritual habiendo
cometido solamente un pecado (Romanos 5:12). "Porque la paga del pecado es
muerte..." Romanos 6:23
En segundo lugar, el sistema basado en “buenas obras” hace caso omiso de la
Justicia de Dios. Dios no acepta nuestras buenas obras, ya sea como compensación
por el pecado o como entrada en el cielo. "…y todas nuestras justicias como
trapo de inmundicia… (Isaías 64:6). Dios es, sencillamente, perfecto, y no puede
aceptar nuestros defectuosos esfuerzos o tolerar ningún pecado en Su presencia.
(Salmo 4:5)
En tercer lugar, el sistema basado en “buenas obras” hace caso omiso de la
muerte de Jesucristo, el acontecimiento más importante en la historia. Si puedo
ser agradable a Dios y entrar en Su cielo siendo bueno y haciendo lo mejor que
pueda, ¿por qué Jesús tuvo que morir?
Si Dios va a pesar simplemente mis buenas acciones en contra de mis pecados,
parece que Cristo pasó innecesariamente por esa terrible experiencia en la
cruz.
Tal vez la razón más importante por la que el sistema basado en “buenas obras”
no funciona se relaciona a la cuestión de la gloria de Dios. El universo,
nuestra tierra, y la raza humana fueron creados para glorificar a Dios; para
mostrar lo grande que realmente es. Todo el plan de Dios de salvar a la gente y
llevarlos al cielo está diseñado para dar la gloria a Dios (el reconocimiento,
el crédito, la apreciación) que sólo Él merece. Si yo pudiera ir al cielo basado
en mis propias “buenas obras” y mis propios esfuerzos, la gloria resultante
sería mía. Sería un logro increíble, algo de lo que me podría jactar. Efesios
2:9 dice que la salvación es "no por obras para que nadie se gloríe". Si el
sistema basado en “buenas obras” funcionase, la gloria sería del hombre, no de
Dios.
El secreto mejor guardado en el cristianismo es que la vida eterna, ir al cielo
para estar con Dios para siempre, es algo totalmente gratuito, es un don (un
regalo), no una recompensa. Una recompensa es algo ganado a través de obras,
esfuerzos, o rendimiento. Ya hemos demostrado por medio de Las Escrituras que
nuestros mejores esfuerzos y comportamiento no nos pueden ganar la salvación
porque son imperfectos delante de Dios. Por otra parte, existe el problema de
nuestro pecado, que un Dios santo no puede ignorar ni pasará por alto.
La Biblia nos dice en repetidas ocasiones que la vida eterna es un don gratuito
(regalo) que recibimos cuando colocamos nuestra confianza (fe) en la persona y
obra de Cristo. La persona es Dios en carne humana; Su muerte, sepultura y
resurrección. La vida eterna ni se gana ni se merece. Esto es completamente
opuesto al sistema basado en obras, en el cual el hombre supuestamente recibe la
vida eterna como recompensa por su conducta o mérito personal. El don de la vida
eterna es ofrecido gratuitamente por Dios a causa de su amor por nosotros. Esto
es lo que la Biblia llama la “gracia”. La gracia nos da lo que no nos merecemos
(el cielo), porque Dios quiere evitar que recibamos lo que realmente merecemos
(el infierno).
Es cierto que la “gracia” no es bien recibida por aquellas personas que han
experimentado el éxito y la recompensa en esta vida como resultado del arduo
trabajo, el estudio diligente, o la autodisciplina. En la Biblia hay una palabra
que a menudo es mal interpretada; el arrepentimiento. El arrepentimiento es un
cambio completo de la mente. Muchos de ustedes que han encontrado el éxito y la
recompensa en esta vida, deben experimentar un cambio de mentalidad para poder
apreciar la gracia de Dios. Debes pasar de la mentalidad de las “obras” (que
podría haber funcionado bien para ti en esta vida) a la mentalidad de la
“gracia” que es absolutamente esencial si vas a recibir el regalo de la vida
eterna de parte de Dios.
La mentalidad de la “gracia” es un reconocimiento de nuestra verdadera condición
delante de Dios; la bancarrota espiritual. No recibimos crédito por nuestras
buenas obras ya que ellas son deficientes cuando se ven a través de los ojos de
un Dios perfecto. Él ve nuestros motivos egoístas que a menudo ocultamos a los
demás e incluso a nosotros mismos. El gran apóstol Pablo, autor de casi la mitad
de los libros del Nuevo Testamento, escribió de su experiencia cuando se dio
cuenta de la inutilidad de sus propios logros, "Pero cuantas cosas eran para mí
ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun
estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo
Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura,
para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es
por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por
la fe;” (Filipenses 3:7-9).
El otro factor que contribuye a nuestra bancarrota espiritual es nuestra deuda
de pecado. Puedes ser una persona bastante buena de acuerdo a los parámetros
humanos, pero supongamos que pecas sólo tres veces al día. Dices una mentira,
robas algunas tonterías en el trabajo, y estás celoso del éxito financiero de
alguna persona. Eso equivale a más de mil pecados por año. Si tienes cuarenta
años de edad, ¡estás en deuda con Dios por un total de 40.000 pecados! Eso es lo
que quiero decir con la frase “bancarrota espiritual”.
Por eso la vida eterna tiene que ser un regalo. Nadie la merece. Ninguno de
nosotros posee las cualidades necesarias de la perfección absoluta, y no somos
capaces de escapar de las consecuencias de nuestros pecados.
Si entiendes lo que estoy diciendo, es posible que hayas llegado a la conclusión
de que nadie va a ir al cielo. Si tal cosa dependiera de nuestras “obras” y
nuestro comportamiento esto sería absolutamente correcto. Pero ahí es donde la
“gracia” viene a nuestro rescate.
Dios reconoció nuestra condición indefensa; que estábamos en bancarrota
espiritual aun antes de haber nacido. Su amor sin límites le llevó a idear una
solución. El versículo más conocido en la Biblia lo dice así: "Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16) En virtud de
la “gracia”, la muerte y resurrección de Jesús (aparentemente innecesarios en el
sistema de obras), se convierte en el punto central de nuestra salvación. Cuando
Jesucristo murió en la cruz, El tomó nuestro lugar pagando el castigo por
nuestros pecados. Jesús era realmente Dios y por lo tanto totalmente libre de
pecado. Ya que Cristo no tenía pecados, Él tomó nuestros pecados sobre Sí mismo.
Cualquier otro pecado que hayamos cometido o podamos cometer, fue puesto sobre
Jesús y juzgado. La justicia de Dios está satisfecha porque la pena fue pagada
por Jesús. Esto cancela todas las deudas (pecados) que de otra manera se
mantendrían en nuestra contra. "Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la
incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos
todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros,
que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, Anulando
el acta de los decretos que había contra nosotros, que era hostil hacia
nosotros, y Él lo ha quitado, clavándola en la cruz." Col. 2:13-14.
El perdón del pecado de todo hombre significa que todos los hombres son
salvables. Independientemente de lo que has hecho, el don gratuito de Dios de la
vida eterna está disponible si lo recibes. La única manera de recibir la vida
eterna es por la fe. La fe es el único medio de apropiación que es coherente con
la “gracia”. No puedes recibir la vida eterna por medio del bautismo, la
comunión, la membresía en una iglesia, la superación personal, o el guardar los
Diez Mandamientos. Estas son las cosas que puedes hacer y de las cuales te
puedes jactar. Efesios 2:8, 9 dice: "Porque por gracia sois salvos por medio de
la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie
se gloríe."
Fe es el depender de otra persona, confiando en su capacidad de hacer algo que
no podemos hacer por nosotros mismos. Es como permitir que un cirujano tome mi
vida en sus manos y abra mi cuerpo para realizar una operación.
Cuando crees en Jesucristo, confías en Su muerte como pago completo por tus
pecados. Dios te da la justicia que necesitas tener para ser Su hijo y entrar en
el cielo. Esta justicia te hace totalmente aceptable delante de Dios. Piensa en
ello como un gran intercambio en el cual Cristo llevó tus pecados y te dio Su
justicia. "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2 Cor. 5:21
¿Recuerdas lo que dije acerca de la gloria de Dios? Dios nos creó y nos salva
para traer gloria a Sí mismo, para demostrar cuán amoroso, bondadoso, y
misericordioso es. La salvación por “gracia” mediante la fe da a Dios toda la
gloria. Él hizo la “obra”, ¡El se lleva el crédito!
¿Ves ahora la diferencia entre las obras y la gracia?
De acuerdo al sistema basado en “obras”, el hombre hace cosas buenas y
supuestamente Dios las acepta y el hombre se lleva el crédito (gloria). Martín
Lutero llamó a esto "la herejía más abominable y perniciosa conocida por los
hombres."
Bajo la “gracia”, el hombre se enfrenta a la realidad de que no tiene nada en sí
mismo para justificar pasar la eternidad en un lugar perfecto con un Dios
perfecto por lo que se arroja a la misericordia de Dios para recibir el perdón
basado en la muerte de Cristo.
También podríamos describir los dos sistemas como la religión del "NO" y
la religión de la "consumación". En la religión del "NO", hago obras y dependo
de mí mismo y de mis imperfectos esfuerzos. En la religión de la "consumación",
soy salvo por la gracia de Dios, y me apoyo en lo que ha sido terminado por el
perfecto Hijo de Dios. ¿Recuerdas sus últimas palabras en la cruz, escritas en
Juan 19:30? "¡Consumado es!"
No hay manera alguna de combinar estos sistemas. Son mutuamente excluyentes. "Y
si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y
si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.”
Si tienes que obrar para ser salvo, entonces no es realmente un regalo. Bajo el sistema basado en obras, eres tu propio salvador y te arriesgas con la esperanza de que de alguna manera has hecho lo suficiente para ganar tu salvación. Bajo la gracia, aceptas el regalo gratuito de Dios y confías en la persona perfecta (Jesucristo) que hizo una obra perfecta (su muerte como sacrificio substituto en la cruz) para salvarte. La resurrección de Cristo demuestra que Su muerte fue suficiente y aceptable a Dios.
Una prueba útil para determinar si estás confiando en la gracia o en las obras
es responder a esta pregunta con honestidad: Imagina que vas a morir esta
noche, ¿Estarías delante de Dios? Y cuando Él te pregunte: "¿Por qué debo
dejarte entrar al cielo?" ¿Qué le dirías?
Si tu respuesta contiene referencias a lo que eres, lo bueno que eres, lo que
has hecho, o a que iglesia asistes, estás en la categoría de los que pretender
ganar el cielo por medio de sus obras. Dios dice claramente que Él va a rechazar
nuestras obras. "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos
hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la
renovación en el Espíritu Santo,” (Tito 3:5).
La respuesta correcta a la pregunta, "¿por qué debo dejarte entrar al cielo?"
Sería "Jesús murió por mí y estoy confiando en Él solamente."
Otra prueba es la prueba de fiabilidad. ¿Sabes con seguridad que irás al cielo
cuando mueras? ¿Estás seguro de que eres aceptable a Dios y posees la vida
eterna? Si estás confiando en tus obras, sería presuntuoso y arrogante sentirte
seguro en ti mismo. Si confías en Jesucristo, esa confianza está justificada, ya
que dependes de lo que El hizo, su muerte y resurrección. Esto por cierto es el
evento más documentado en la historia.
Preguntas Frecuentes:
P: ¿Si la salvación es gratis y aparte de las obras, por qué molestarse en
llevar una buena vida?
R: Como hemos visto en Efesios 2:9, la salvación es "…el don de Dios, no por
obras, para que nadie se gloríe" Si lees el versículo 10, continúa, "Porque
somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” . En otras palabras, el
propósito de Dios en nuestra salvación es que el permitirnos hacer las obras que
son agradables a Dios. Alguien ha dicho, "Las buenas obras son el fruto de la
salvación, no la raíz.” Es decir, las buenas obras no son la causa de la
salvación, sino que son el efecto. Además, Dios disciplina al creyente que vive
en desobediencia a Dios (Hebreos 12:6, Salmo 89:32)
P: ¿No seré salvo si soy miembro de la Iglesia correcta?
R: Cuando hago la pregunta anterior acerca de estar parado delante de Dios, a
veces tengo una respuesta como, "Bueno, soy católica, o luterana, o tengo padres
piadosos" Lo siento, eso no es suficiente. No te puedes ocultar detrás de tu
iglesia o tu familia. Dios nos juzgará como individuos, no como familias o
grupos. Romanos 14:12 dice: "De manera que cada uno de nosotros dará a Dios
cuenta de sí.”
P: ¿Qué pasa con el bautismo? ¿No es un requisito para la salvación?
R: En los tiempos bíblicos las personas eran bautizadas en agua después
de creer en Cristo. Al igual que las buenas obras, el bautismo sigue a la
salvación. En ninguna parte de Las Escrituras dice que uno se pierde si no está
bautizado. Dice en varias ocasiones, sin embargo, que el hombre se perderá si no
cree en Cristo. (Marcos 16:16, Juan 3:18,36) La historia del ladrón en la cruz
muestra que uno se salva sin el bautismo, Jesús le dijo: "Hoy estarás conmigo en
el paraíso." El ladrón murió ese mismo día y nunca fue bautizado.
P: ¿Qué pasa con las personas que nunca han oído hablar de Jesús?
R: La Biblia responde a esto en principio y por medio de ilustraciones. Dios
dice en Jeremías 29:13: "y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de
todo vuestro corazón.” Hechos 17:27 transmite la misma idea, "para que busquen a
Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está
lejos de cada uno de nosotros.” El Salmo 27 describe cómo la creación demuestra
a los hombres verdades acerca de Dios y que Su mensaje ha sido transmitido
"hasta los confines de la tierra." Romanos 1:18 dice que las personas que no
responden a estos mensajes divinos "no tienen excusa." En Las Escrituras vemos
como Dios se esforzó para llevar el evangelio a individuos enfrascados en Su
búsqueda (Hechos 8:26-29, 10:1-6, 16:9-10)
P: ¿No hay otras formas de llegar al cielo fuera de Jesús? ¿Qué pasa con
Mahoma, Buda o Confucio?
R: La mayoría de las religiones reconocen que el hombre está separado de Dios.
Esta separación se debe a la enorme diferencia moral entre la santidad de Dios y
la naturaleza pecaminosa del hombre. Sólo Cristo ofrece una solución aceptable
para nuestro problema del pecado. El pecado debe ser castigado. Tanto el Antiguo
como el Nuevo Testamento enseñan que el castigo por romper la ley de Dios es la
muerte. La muerte de Jesús fue única porque pagó la pena. Jesús es el
hombre-Dios y por lo tanto sin pecado. Ya que Él no tenía pecado, podía tomar
nuestros pecados sobre Sí mismo y morir como nuestro sustituto. Su resurrección
de entre los muertos es prueba de que Dios el Padre aceptó Su pago por nuestros
pecados. Ninguna otra persona en la historia fue perfecta (sin pecado). Ninguna
otra persona murió por nuestros pecados. Ninguna otra persona se levantó de
entre los muertos.
P: ¿Qué me dice del purgatorio?
R: El purgatorio es definido como el lugar donde los que han muerto en estado de
gracia son sometidos a un tormento limitado para expiar sus pecados. El
purgatorio es un término hallado en el catecismo católico y nunca aparece en la
Biblia, inclusive ni aun el concepto se expresa. Se hace referencia a la oración
por los muertos en el segundo libro apócrifo de los Macabeos, pero la mayoría de
los cristianos y todos los judíos no aceptan estos libros como parte de la
Biblia. No es una buena idea basar una creencia en un origen cuestionable. Lo
que me parece tan preocupante sobre la enseñanza del purgatorio es que
directamente contradice la enseñanza clara e importante de la Biblia con
respecto a la obra terminada de Cristo. Jesús mismo afirmó que el pago de
nuestra deuda por el pecado había sido "Consumado…”. (Juan 19:30). Hebreos 10
hace hincapié en que la muerte de Cristo fue "una vez por todas" y "para
siempre". Sugerir que el sufrimiento de Jesús no fue suficiente para pagar por
todos los pecados de todos los tiempos niega la propiciación; la doctrina de que
la ira de Dios hacia el pecado fue satisfecha por completo en la cruz. (I Juan
4:10, Isaías 53:11)
P: ¿Qué me dice de la frase "la fe sin obras es muerta" en Santiago 2:17?
R: La idea básica es que si una persona tiene fe verdadera; la fe que justifica
y salva, esta será mostrada a los demás por sus obras. No podemos ver la fe de
una persona, pero podemos ver sus resultados. Todo verdadero hijo de Dios,
experimentará un cambio de vida. Santiago ilustra el principio de que la fe
salvadora siempre se manifiesta por las buenas obras. Usando las vidas de
Abraham y Rahab, Santiago muestra que en algún momento, después de recibir la
salvación, demostraron su fe a los demás por medio de sus obras.
P: ¿Por qué le dijo Jesús al joven rico que era necesario guardar los
mandamientos para recibir la vida eterna? (Lucas 18:7-23)
R: El hombre joven se acercó a Jesús con la presuposición de que él podría hacer
algo para ser salvo (Juan 6:28-29). Jesús dirigió su atención a los
mandamientos, una norma que todo el mundo ha violado (ver Santiago 2:10). Jesús
demostró que el joven había roto el mandamiento de "ama a tu prójimo como a ti
mismo" porque no estaba dispuesto a vender sus posesiones para ayudar a los
pobres. El joven rehusó admitir que era un pecador y se negó a creer el
mensaje de Jesús.
Por favor, no creas solamente mis palabras. Tu fe no puede descansar en las
palabras de un hombre. Te animo a tomar el tiempo para examinar los pasajes
bíblicos que hablan de estos temas y sacar tus propias conclusiones. Aquí está
una lista de algunos versos que te ayudarán a empezar:
¿Por qué hacer buenas obras, guardar los mandamientos de la ley, no nos
salva?
Romanos 3:20, 28 “ya que por las obras de la ley ningún ser humano
será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento
del pecado.” “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las
obras de la ley.”
Romanos 4:5 “mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al
impío, su fe le es contada por justicia.”
Gálatas 2:16 “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras
de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en
Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la
ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”
Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos
hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la
renovación en el Espíritu Santo,”
La salvación, que incluye el perdón, la gracia de Dios, e ir al cielo
cuando se muere, es un regalo gratuito por la gracia de Dios.
Romanos 3:24 “siendo justificados gratuitamente por su gracia,
mediante la redención que es en Cristo Jesús,”
Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto
no de vosotros, pues es don de Dios;”
Apocalipsis 22:17 “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el
que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de
la vida gratuitamente.”
La gravedad del pecado del hombre:
Ezequiel 18:4 “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del
padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.”
Romanos 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un
hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por
cuanto todos pecaron.”
Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de
Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Nuestra bancarrota espiritual:
Salmo 52:2,3 “Agravios maquina tu lengua; Como navaja afilada hace engaño.
Amaste el mal más que el bien, La mentira más que la verdad.”
Romanos 5:5, 8 “y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios
ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros.”
Romanos 8:8 “Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento,
produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.”
Jesús murió por nosotros:
I Corintios 15:3-4 “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo
recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que
fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;”
Romanos 5:8
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores,
Cristo murió por nosotros.”
I Pedro 3:18 “Porque también Cristo padeció una sola vez por los
pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad
muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;”
Creer en Jesucristo es la única condición para la salvación:
Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su
nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”
Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree,
ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de
Dios.”
Juan 6:47 “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida
eterna.”
Hechos 16:31 “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo,
tú y tu casa.”
Jesucristo era Dios en carne humana:
Isaías 9:6 “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el
principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios
Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
Juan 1:1
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”
Juan 10:30 “Yo y el Padre uno somos.”
Juan 20:28 “Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios
mío!”
Colosenses 2:9 “Porque en él habita corporalmente toda la
plenitud de la Deidad,”
Gracias por tu tiempo. Espero que hayas entendido este mensaje. Es mi oración
que pongas tu confianza solamente en la persona y obra de Jesucristo, sin contar
con tus “buenas obras”. Si lo has hecho, desde este momento tienes la vida
eterna. 1 Juan 5:11-13 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado
vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida;
el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a
vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis
vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”
Me puedes ayudar con comentarios y correcciones. Doy la bienvenida a preguntas
adicionales. Por favor, siéntete en libertad de enviar tu e-mail a:
dave@goodnewsbible.net.
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Derechos de Autor de David Armstrong, 2011. Se concede permiso para reimprimir (con crédito) para uso no comercial. Citas de la Biblia fueron tomadas de la versión RVR 1960 © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. Traducción de J A Toranzo.